La respuesta corta es que depende de con qué se compare. El agua desalada cuesta más que captar agua de un río o de un pozo en una zona con recurso abundante, y menos que no tener agua cuando la alternativa es parar la producción o restringir el suministro.
Como cifra aislada, el coste del agua desalada no dice gran cosa. Lo útil es entender qué lo forma y qué lo mueve.
La energía es la partida dominante
La ósmosis inversa separa el agua de las sales forzándola a atravesar una membrana a alta presión. Esa presión tiene que vencer la presión osmótica del agua de mar, y ahí está el consumo.
Como orden de magnitud, una planta moderna de agua de mar con sistema de recuperación de energía trabaja en el entorno de unos pocos kilovatios hora por metro cúbico producido. El valor concreto depende de la salinidad de la captación, de la recuperación de diseño, del rendimiento del sistema de recuperación de energía y del estado de las membranas.
De ahí se deduce algo importante: el coste del agua desalada está ligado al precio de la electricidad. Cuando sube la energía, sube el agua.
Conviene además distinguir el agua de mar del agua salobre. Desalar un pozo salobre consume bastante menos, porque la salinidad de partida es mucho menor y la presión necesaria también.
Lo que se suma a la energía
- La amortización de la inversión, repartida sobre el volumen producido. Por eso el factor de utilización pesa tanto: una planta que trabaja de forma continua tiene un coste unitario muy inferior al de una que funciona a ratos.
- Los reactivos del pretratamiento, del control de incrustación y del postratamiento.
- La reposición de membranas, cuya duración depende directamente de la calidad del pretratamiento.
- La gestión del rechazo, que en una planta costera es sobre todo inversión inicial y seguimiento ambiental, y en una planta de interior puede ser una partida determinante.
- El mantenimiento y la operación, que no escalan de forma proporcional al tamaño.
Por qué el tamaño abarata
Una planta grande reparte la inversión y el personal sobre mucho más volumen, y accede a equipos de mejor rendimiento específico. Es la razón de que las grandes instalaciones municipales produzcan a un coste por metro cúbico sensiblemente inferior al de una planta pequeña.
Eso no significa que una planta pequeña no compense: significa que su justificación no suele estar en el precio del metro cúbico, sino en tener agua disponible donde no la hay.
Dónde resulta competitiva
El agua desalada compite bien cuando concurren algunas de estas condiciones:
- No hay recurso alternativo, o el que hay está sujeto a restricciones en periodo de sequía.
- El coste de una interrupción del suministro es alto: una parada de producción, un cultivo perdido, un servicio que no se puede prestar.
- El proceso exige una calidad de agua constante que la fuente actual no garantiza.
- Hay energía disponible en el emplazamiento, ya sea calor residual o generación renovable propia.
Lo que conviene no dar por supuesto
Circulan afirmaciones sobre la desalación que no se sostienen. Desalar no aumenta las precipitaciones ni favorece la vegetación por sí mismo, y ninguna tecnología retira la totalidad de las sales sin generar una corriente de rechazo que hay que gestionar.
Lo que sí ha ocurrido, y es verificable, es que el consumo específico ha bajado mucho en las últimas décadas gracias a las membranas de película fina compuesta y a los sistemas isobáricos de recuperación de energía. Esa mejora es la que ha hecho viable la desalación en escenarios donde antes no lo era.
Cómo se responde la pregunta en un proyecto concreto
Con el caudal necesario y su distribución a lo largo del año, la salinidad y variabilidad de la captación, la calidad exigida a la salida, el destino del rechazo y el precio de la energía en el emplazamiento. Con esos datos se calcula el coste completo y se compara con las alternativas reales.
Puede ver el desglose por partidas del coste del agua desalada, cuándo compensa desalar para abastecimiento industrial, nuestras soluciones de desalación, o escribirnos.


