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Cómo reducir costes en industria mediante eficiencia energética

Auditoría, renovación de equipos, generación propia y hábitos de operación: las actuaciones que reducen la factura energética de una instalación industrial y en qué orden abordarlas.
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Cómo reducir costes en industria mediante eficiencia energética

En una instalación industrial, la energía es una partida de coste con margen de mejora que rara vez se agota. La diferencia entre una planta que gestiona su consumo y otra que solo lo paga suele estar en el orden en que aborda las actuaciones, no en el presupuesto disponible.

Por dónde empezar: la auditoría

La factura dice cuánto se consume; no dice dónde. Sin esa información, cualquier inversión es una apuesta.

Una auditoría energética mide el consumo por línea, por equipo y por turno, e identifica dónde se concentra el gasto y qué parte es evitable. En la mayoría de instalaciones el consumo se reparte de forma muy desigual: unos pocos equipos concentran la mayor parte. Actuar primero sobre ellos es lo que da retorno.

De la auditoría sale además el orden: qué actuaciones tienen retorno inmediato, cuáles requieren inversión y cuáles solo tienen sentido en la próxima renovación de equipo.

Las actuaciones de retorno rápido

Son las que se acometen primero porque financian las siguientes:

  • Iluminación LED en naves y zonas de trabajo, con control por presencia o por nivel de luz natural donde tenga sentido.
  • Fugas en la red de aire comprimido. Es uno de los consumos ocultos más habituales en industria y su reparación tiene retorno casi inmediato.
  • Corrección del factor de potencia, que elimina las penalizaciones en factura en instalaciones con carga inductiva importante.
  • Aislamiento térmico de conducciones, válvulas y depósitos en circuitos de calor o frío.
  • Ajuste de consignas y horarios de climatización y de equipos auxiliares que quedan en marcha fuera de producción.

La renovación de equipos

Motores, bombas, compresores y sistemas de frío son donde se concentra el consumo en la mayoría de plantas. Sustituir un equipo antiguo por otro de clase de eficiencia superior tiene retorno cuando las horas de funcionamiento son elevadas.

En equipos con carga variable, la instalación de variadores de frecuencia suele dar más ahorro que la propia sustitución del motor, porque evita trabajar a plena carga cuando el proceso no lo requiere.

Conviene revisar las líneas de ayuda e incentivos vigentes para renovación de equipos, que pueden cubrir una parte de la inversión.

La generación propia

Una instalación fotovoltaica de autoconsumo tiene sentido cuando la curva de producción coincide con la de consumo, que es el caso habitual en industria con actividad diurna. La superficie de cubierta disponible y el perfil de demanda determinan el dimensionado.

El cálculo se hace sobre el consumo real registrado, no sobre estimaciones. Un sobredimensionado que vierte energía a la red tiene un retorno bastante peor que uno ajustado al autoconsumo.

La operación diaria

Hay una parte del consumo que no depende del equipo sino de cómo se usa: equipos en marcha fuera de producción, arranques simultáneos que disparan el pico de demanda, climatización de zonas no ocupadas.

Esa parte se corrige con procedimiento y con seguimiento. Implicar a los responsables de línea, explicar el motivo de cada medida y compartir los datos medidos es lo que hace que el cambio se mantenga cuando pasan los meses.

Qué se obtiene

Además de la reducción directa de la factura, hay efectos que se notan en otros sitios: menos pico de demanda contratada, menos penalizaciones, equipos que duran más porque trabajan en su punto de rendimiento, y datos de consumo disponibles para justificar el cumplimiento de requisitos normativos o de cliente.

Si quiere valorar por dónde empezar en su instalación, puede consultar nuestros servicios de eficiencia energética o escribirnos.

Preguntas frecuentes

¿Compensa la eficiencia energética en una instalación pequeña?

Sí, aunque el orden cambia. En instalaciones pequeñas las actuaciones de bajo coste —iluminación, fugas de aire comprimido, ajuste de consignas— suelen concentrar la mayor parte del ahorro disponible.

¿Cómo se sabe si un equipo es eficiente?

Por su clase de eficiencia energética y por su rendimiento en el punto de trabajo real, que no siempre coincide con el punto de máximo rendimiento del equipo. Ese segundo dato es el que importa.

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