En una vivienda, el consumo energético se reparte de forma bastante desigual: la climatización y el agua caliente se llevan la mayor parte, y el resto se distribuye entre electrodomésticos, iluminación y equipos en espera.
Esa distribución es la que debería ordenar las actuaciones, y sin embargo lo habitual es empezar por lo más visible en lugar de por lo que más pesa.
Empezar por saber en qué se va
La factura da el total, no el reparto. Una revisión del consumo permite identificar tres cosas:
- El consumo por uso: cuánto corresponde a climatización, agua caliente, cocina, electrodomésticos e iluminación.
- Los consumos ocultos: equipos en espera, aparatos que quedan encendidos sin uso, un termo con la consigna demasiado alta, una bomba de circulación funcionando todo el día.
- Los consumos anómalos: un electrodoméstico que consume por encima de lo que debería suele estar avisando de una avería.
A esto se añade la revisión de la contratación: comprobar que la potencia contratada se ajusta a la demanda real —se paga esté o no se use— y que la tarifa corresponde al horario de consumo de la casa.
Climatización y agua caliente
Es donde está el grueso, y donde las actuaciones de coste bajo dan más resultado:
- Ajustar las consignas. Cada grado de más en calefacción, o de menos en refrigeración, se nota en el consumo. Una banda razonable entre ambos modos evita que el sistema trabaje en contra de sí mismo.
- Programar por horario. No climatizar la vivienda vacía, y no calentar agua las 24 horas si el consumo se concentra en dos franjas.
- Mantener los equipos. Un filtro sucio o un intercambiador con suciedad acumulada obligan al equipo a consumir más para dar lo mismo, y la degradación es progresiva.
- Reducir la demanda: aislamiento, eliminación de infiltraciones en puertas y ventanas, protección solar en verano. Es lo que exige obra, pero su efecto es permanente y no depende de cómo se use la casa.
Iluminación
La sustitución por LED sigue siendo una de las medidas con retorno más rápido en las estancias de uso frecuente. Un equipo LED da el mismo nivel de luz con una potencia bastante menor y una vida útil muy superior.
El aprovechamiento de la luz natural y el apagado de estancias sin uso completan lo anterior sin coste alguno.
Electrodomésticos
Las medidas que funcionan son sencillas y sostenidas en el tiempo:
- Utilizar lavadora y lavavajillas a carga completa, y con programas de baja temperatura cuando la suciedad lo permita: buena parte del consumo de estos equipos se va en calentar agua.
- Mantener limpios los condensadores del frigorífico y las juntas de las puertas.
- Situar el frigorífico alejado de fuentes de calor y con ventilación por detrás.
- Al renovar un equipo, comparar la clase de eficiencia energética. En aparatos que funcionan de forma continua, la diferencia se acumula durante toda su vida.
- Eliminar los consumos en espera de los equipos que no los necesitan, con regletas con interruptor.
Automatización
Termostatos programables, control de la climatización por estancia, programación de electrodomésticos y detección de presencia en la iluminación resuelven de forma automática lo que de otro modo depende de acordarse.
Y si hay instalación fotovoltaica, la automatización permite además desplazar los consumos programables a las horas de producción, que es lo que determina el aprovechamiento real de la instalación.
El orden
Medir, corregir lo que no cuesta, renovar lo que más consume y, con esa base, plantear la generación propia. Dimensionar una instalación fotovoltaica sobre un consumo que incluye equipos encendidos sin motivo significa pagar por generar energía que no hacía falta.
Puede consultar nuestros servicios de eficiencia energética y nuestras instalaciones fotovoltaicas para particulares, o escribirnos.


