Comparar ofertas de desalación por el precio del equipo lleva casi siempre a la decisión equivocada. Dos propuestas con precios muy distintos pueden dar costes de explotación casi iguales, y al revés. Estos son los puntos que conviene tener resueltos y documentados antes de decidir.
1. El análisis del agua de captación
Es el dato del que depende todo lo demás: la tecnología, el pretratamiento, la presión de trabajo y el consumo.
Un análisis completo incluye salinidad total, composición iónica, temperatura, turbidez, índice de atascamiento (SDI), materia orgánica y presencia de hierro y manganeso. Y, en captaciones abiertas, la variación de esos parámetros a lo largo del año: una planta dimensionada sobre una única muestra de invierno da problemas en verano.
Una propuesta que no parta de estos datos está estimando, no dimensionando.
2. La justificación de la tecnología
La ósmosis inversa es la opción por defecto en instalaciones nuevas, pero no la única. Si hay calor residual disponible, merece evaluarse una configuración térmica o híbrida. En agua salobre de baja salinidad, la electrodiálisis reversible puede ser competitiva.
Lo que conviene exigir es que la elección esté argumentada sobre el agua y la energía disponibles en el emplazamiento, y no sea simplemente lo que el proveedor suele instalar.
3. El consumo específico garantizado
Es la cifra que determina el coste del agua producida, y debería aparecer en la oferta como un compromiso, no como una orientación.
Conviene comprobar que incluye sistema de recuperación de energía en agua de mar —es el elemento que más influye— y en qué condiciones se garantiza: a qué temperatura de agua, a qué salinidad y con qué estado de las membranas.
4. El pretratamiento
Es donde se decide la vida útil de la instalación, y donde más tienta ajustar el presupuesto. Un pretratamiento insuficiente no falla el primer día: falla a los meses, en forma de limpiezas químicas frecuentes, pérdida de producción y sustitución anticipada de membranas.
Conviene revisar que la configuración corresponda a la calidad real del agua de captación y no a un estándar genérico.
5. La gestión del rechazo
La salmuera necesita un punto de vertido dimensionado y autorizado, con dilución suficiente. El emisario, su difusor y el bombeo asociado son parte del coste del proyecto y del consumo de explotación.
Es un punto que conviene resolver al principio, porque condiciona la autorización ambiental y, con ella, los plazos.
6. La instrumentación y el control
Registro continuo de presiones, caudales, conductividad del permeado y consumo, con histórico exportable y acceso remoto.
Sin esos datos no se puede detectar el ensuciamiento de las membranas antes de que se traduzca en una parada, ni programar el mantenimiento sobre el estado real, ni verificar si la planta cumple el consumo comprometido.
7. La explotación
Antes de firmar conviene tener claro quién opera la planta y con qué presencia, qué consumibles necesita y con qué frecuencia, qué disponibilidad de repuestos y de servicio técnico hay para ese emplazamiento, y en qué idioma y con qué nivel de detalle se entrega la documentación de operación.
En instalaciones alejadas, la disponibilidad de servicio es un factor a valorar antes de la compra, no después.
8. El cálculo del coste por metro cúbico
Es la cifra con la que se compara. Debe incluir energía, consumibles, reactivos, mantenimiento, gestión del rechazo y amortización, a lo largo de la vida prevista de la instalación.
Cuando las ofertas se comparan sobre esa base, las diferencias de precio de equipo se ordenan solas.
Puede consultar nuestras soluciones de desalación o escribirnos con los datos de su proyecto.


