Una instalación fotovoltaica no es una compra de producto, sino un pequeño proyecto: hay que dimensionarla sobre datos, ejecutarla en cubierta y legalizarla. Conocer las fases ayuda a comparar presupuestos con criterio y a detectar lo que falta en alguno de ellos.
1. Visita y toma de datos
El instalador debe visitar el emplazamiento antes de proponer nada. En esa visita se comprueba:
- Superficie útil de cubierta, orientación e inclinación.
- Estado y capacidad portante de la cubierta.
- Sombras: chimeneas, casetones, vegetación, edificaciones próximas.
- Estado del cuadro eléctrico, potencia contratada y punto de conexión.
Además se solicita la curva de consumo horario, que es el dato que determina el dimensionado. Un presupuesto elaborado sin conocer el consumo real es una estimación, no un proyecto.
2. Propuesta técnica y económica
La propuesta debería incluir la potencia a instalar y su justificación a partir del consumo, los equipos concretos con marca y modelo, la estimación de producción anual y de energía autoconsumida, el precio desglosado, el plazo y las garantías de producto y de instalación.
Al comparar presupuestos, conviene mirar más allá del precio total: qué potencia propone cada uno y por qué, qué inversor incluye, si contempla estructura adecuada al tipo de cubierta, y si la tramitación está incluida.
3. Ejecución
El montaje de una instalación doméstica suele resolverse en uno o dos días. Comprende la fijación de la estructura soporte —sin comprometer la estanqueidad de la cubierta—, la colocación de los módulos, el cableado hasta el inversor, la conexión al cuadro y la instalación de las protecciones y la puesta a tierra.
Un punto que conviene aclarar: la instalación se monta sobre la cubierta existente, no la sustituye. Si la cubierta necesita reforma, lo razonable es hacerla antes.
4. Puesta en marcha y comprobación
Tras el montaje se verifican las protecciones, la puesta a tierra, el funcionamiento del inversor y la producción de cada string. Es el momento de detectar un string mal conectado o un módulo con problemas, antes de que pase inadvertido durante meses.
También se configura la monitorización, que es lo que permitirá seguir la producción después.
5. Legalización
La instalación requiere su documentación técnica, la inscripción del autoconsumo ante la distribuidora y las licencias o comunicaciones municipales que correspondan. Es un trámite que normalmente gestiona el instalador y que conviene confirmar que está incluido en el presupuesto.
De ese trámite depende, entre otras cosas, la compensación de los excedentes vertidos a la red.
Qué comprobar al elegir instalador
- Que visite el emplazamiento antes de presupuestar y que pida la curva de consumo.
- Que justifique el dimensionado con la producción estimada y el autoconsumo previsto, no solo con la superficie disponible.
- Que detalle los equipos concretos y sus garantías, en lugar de indicar solo la potencia total.
- Que incluya la tramitación y lo diga expresamente.
- Que ofrezca mantenimiento posterior: limpieza, revisión y seguimiento de la producción.
Después de la instalación
El mantenimiento es reducido: limpieza periódica de los módulos, revisión de conexiones y protecciones, y seguimiento de la producción frente a la esperada. Ese seguimiento es lo que detecta una pérdida de rendimiento antes de que se acumule.
Puede consultar nuestras instalaciones fotovoltaicas para particulares, escribirnos o llamarnos al +34 910 577 254.


