El polielectrolito es un reactivo caro y, en muchas plantas, el que más condiciona el resultado de la deshidratación de fangos. También es el que peor tolera una preparación deficiente.
El motivo está en su naturaleza: se suministra en polvo o en emulsión y necesita hidratarse por completo antes de actuar. Una cadena polimérica que no se ha desplegado no tiene la superficie disponible para formar el flóculo, y el reactivo se dosifica sin producir efecto.
Lo que falla en la preparación manual
Preparar polielectrolito a mano en un depósito con agitador da resultados variables por tres motivos:
Grumos. Si el polvo se incorpora al agua demasiado rápido o sin dispersión adecuada, las partículas se aglomeran: el exterior se hidrata y forma una película gelatinosa que impide que el agua llegue al interior. El grumo resultante no se deshace con más agitación y acaba retenido en filtros y válvulas.
Maduración insuficiente. El polímero necesita un tiempo de reposo con agitación suave para desplegarse por completo. Si la disolución se envía a dosificación antes de ese tiempo, se consume reactivo sin obtener su capacidad real.
Agitación excesiva. El problema contrario, y menos conocido: una agitación demasiado enérgica o prolongada rompe las cadenas del polímero y le hace perder capacidad de floculación de forma irreversible. También lo hacen las bombas de impulsión inadecuadas.
El resultado de cualquiera de los tres es el mismo: se compensa subiendo la dosis, con lo que el consumo de reactivo crece sin que mejore el resultado.
Cómo trabaja un equipo automático
Un equipo de preparación automática —como el AUTOFLOK que suministramos— resuelve las tres etapas de forma controlada y repetible:
- Dispersión y humectación. El polímero se incorpora al agua de forma dosificada, con un sistema que asegura que cada partícula se moja de manera individual antes de entrar en contacto con las demás. Es la etapa que evita los grumos.
- Maduración. La disolución permanece el tiempo necesario con agitación suave y controlada, para que las cadenas se desplieguen por completo sin romperse.
- Almacenamiento y transferencia. La disolución madura pasa a la cámara de servicio, desde donde se dosifica a concentración conocida y estable.
La configuración por cámaras permite que el proceso sea continuo: mientras una cámara madura, otra está en servicio, de modo que la dosificación no depende de ciclos manuales de preparación.
Qué aporta
- Concentración conocida y estable, que es la condición para que la dosificación sea reproducible. Sin ella, la dosis real varía de un lote a otro aunque la bomba dosificadora esté ajustada.
- Aprovechamiento completo del reactivo, con lo que la dosis se ajusta a lo que el fango necesita y no a lo que compensa una preparación deficiente.
- Mejor separación sólido-líquido: un flóculo bien formado deshidrata mejor, lo que reduce la humedad del fango y, con ella, el coste de su gestión, que suele ser la partida mayor.
- Menos incidencias de operación: sin grumos, se reducen las obstrucciones en líneas, válvulas y equipos de dosificación.
- Menos manipulación del reactivo por parte del personal.
Qué se controla en explotación
La preparación automática no elimina el ajuste del proceso, lo hace reproducible. Lo que sigue requiriendo seguimiento:
- La concentración de trabajo, que se fija según el producto y las recomendaciones del fabricante. Una disolución demasiado concentrada es difícil de mezclar con el fango; demasiado diluida obliga a manejar caudales altos.
- La dosis por kilogramo de materia seca, que se ajusta con el fango real y se revisa cuando cambia su naturaleza.
- El punto y la energía de mezcla con el fango, que condicionan la formación del flóculo tanto como el propio reactivo.
- El tiempo de vida de la disolución preparada, ya que el polímero en disolución se degrada y no conviene almacenarla más allá de lo recomendado.
- La calidad del agua de preparación, cuya dureza y contenido en oxidantes pueden afectar al rendimiento del polímero.
Cómo se dimensiona
Con el caudal de disolución necesario, que sale de la producción de fango, de su contenido en materia seca y de la dosis prevista; y con la concentración de trabajo del producto seleccionado.
Cuando el fango es de naturaleza variable o poco conocida, un ensayo previo permite seleccionar el polielectrolito y determinar la dosis antes de dimensionar el equipo.
Puede consultar nuestros equipos de preparación de polielectrolito o escribirnos con los datos de su instalación.


