La piedra pómez es una roca volcánica de baja densidad y estructura muy porosa. Esas dos propiedades —poco peso y una superficie interna muy desarrollada— explican por qué se ha ganado un sitio entre los medios filtrantes del tratamiento de agua.
Su interés no es solo técnico. Al tratarse de un material natural que no requiere procesos químicos para su acondicionamiento, encaja bien en instalaciones donde el criterio ambiental pesa en la decisión.
Cómo filtra la piedra pómez
El agua atraviesa el lecho y las partículas quedan retenidas en la red de poros del material. Es filtración en profundidad: la retención no ocurre solo en la superficie, sino a lo largo de todo el espesor del lecho.
Con este mecanismo se retiran:
- Limos y sedimentos
- Partículas naturales en suspensión
- Sólidos suspendidos de mayor tamaño
- Materia particulada fina
El resultado es una reducción de la turbidez y del índice de atascamiento (SDI), dos parámetros que condicionan directamente lo que ocurre aguas abajo.
Dónde se emplea
Pretratamiento de desalación
En las plantas desaladoras, la pómez retira los sólidos en suspensión del agua de mar antes de que llegue a las membranas de ósmosis inversa. Un SDI bajo a la entrada alarga la vida de las membranas y reduce la frecuencia de limpieza.
Potabilización
Se emplea para eliminar sólidos y mejorar la claridad del agua antes de las etapas de afino y desinfección.
Tratamiento de agua industrial
La industria consume volúmenes elevados de agua en refrigeración y proceso. Filtrarla protege los equipos de obstrucciones y depósitos, que es donde acaban apareciendo las paradas no previstas.
Aguas residuales
En depuración, los lechos de pómez retienen sólidos en suspensión y mejoran la calidad del efluente antes de su vertido o reutilización.
Qué aporta frente a otros medios
La pómez no sustituye a la arena o a la antracita: se combina con ellas. Sus ventajas concretas son tres.
Menor pérdida de carga. Su porosidad permite trabajar con presiones diferenciales más bajas que un medio de densidad equivalente, lo que se traduce en menos consumo de bombeo.
Material natural sin acondicionamiento químico. Es roca volcánica triturada y clasificada; no requiere tratamientos que dejen residuos.
Buena compatibilidad en lechos multicapa. Funciona junto a arena de sílice, granate o antracita, donde cada material retiene un rango de tamaño de partícula distinto.
Cómo elegir el material
Elegir un medio filtrante no se agota en escoger el mineral. Lo que determina el comportamiento del lecho a lo largo del tiempo es:
- La granulometría, clasificada y constante entre lotes
- La estabilidad de las propiedades filtrantes en operación
- El cumplimiento de la normativa aplicable al uso previsto
- La continuidad del suministro, que condiciona las reposiciones
En KEIKEN suministramos materiales filtrantes conformes a normativa UNE-EN, con granulometría verificada, para plantas de desalación, sistemas industriales y estaciones de tratamiento municipales.
En resumen
La piedra pómez retiene sólidos en suspensión con una pérdida de carga contenida y sin necesidad de acondicionamiento químico. En pretratamiento de desalación, donde proteger las membranas es lo que sostiene el coste de operación, esa combinación tiene un valor claro.
Si estás definiendo la configuración de un lecho filtrante, cuéntanos las condiciones de tu instalación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la piedra pómez como medio filtrante?
Roca volcánica porosa, triturada y clasificada, que se emplea en tratamiento de agua para retener sólidos en suspensión e impurezas.
¿Por qué filtra bien?
Por su estructura porosa: ofrece una superficie interna muy amplia donde quedan retenidas las partículas mientras el agua circula con poca resistencia.
¿Se puede usar en desalación?
Sí. Es habitual en el pretratamiento, para retirar sólidos en suspensión antes de la ósmosis inversa.


