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Qué hacer con la salmuera de una desaladora

Del vertido controlado a la recuperación de reactivos y el vertido cero: las vías de gestión del rechazo de una planta de desalación.
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Qué hacer con la salmuera de una desaladora

Toda planta de desalación produce dos corrientes: el agua tratada y un rechazo concentrado, la salmuera. Su gestión condiciona la autorización ambiental de la instalación, una parte del coste de explotación y, cada vez más, el propio diseño del proyecto.

El vertido convencional

La vía habitual es la devolución al mar mediante un emisario con difusores, diseñado para que la salmuera se mezcle rápidamente con el agua receptora y la salinidad recupere valores próximos a los del entorno a corta distancia del punto de vertido.

Es una solución técnicamente resuelta, pero tiene coste: la obra del emisario, el bombeo hasta el punto de vertido y el seguimiento ambiental que exige la autorización. Además, la presión regulatoria sobre los vertidos ha aumentado, y con ella los requisitos de dilución y de vigilancia del ecosistema receptor.

Por qué se plantea valorizarla

La salmuera no es un residuo inerte: es agua de mar concentrada, con las mismas sales disueltas en mayor proporción. Verterla supone devolver al mar unos compuestos que en otros procesos se compran.

Las razones para plantear su aprovechamiento son tres: reducir el volumen a verter y con él el coste y las restricciones de la autorización; obtener productos con valor en la propia instalación; y reducir el consumo de reactivos que hoy se adquieren y transportan.

Vías de aprovechamiento

Recuperación de reactivos para la propia planta

Es la línea con aplicación más directa. Mediante nanofiltración para separar determinados compuestos y una o varias etapas de electrodiálisis, es posible obtener de la salmuera dos productos que la planta ya consume:

  • Hidróxido sódico (sosa cáustica), empleado en el ajuste de pH del agua de alimentación y en las limpiezas químicas de membranas.
  • Ácido clorhídrico, utilizado igualmente en el acondicionamiento del agua y en la limpieza de membranas, además de en numerosos procesos industriales.

Producirlos a partir del propio rechazo reduce la compra y el transporte de reactivos, y disminuye el volumen de salmuera a verter.

Recuperación de sales y metales

Más allá del cloruro sódico, la salmuera contiene otros elementos en menor concentración. Su recuperación es técnicamente posible y depende de que la concentración y el valor del producto justifiquen el coste del proceso, algo que hay que evaluar caso por caso.

Reducción del volumen y vertido cero

El planteamiento de vertido cero (ZLD) consiste en aumentar la recuperación de agua mediante etapas sucesivas de concentración hasta que el rechazo queda reducido a un residuo sólido gestionable.

Elimina el vertido líquido, pero a costa de un consumo energético considerablemente mayor. Tiene sentido donde el vertido no es viable —instalaciones interiores sin cauce receptor adecuado— o donde la normativa lo exige.

Qué condiciona la elección

Las características de la salmuera dependen de la calidad del agua de captación, de la tecnología empleada y de la tasa de conversión de la planta. No hay dos rechazos iguales, y la vía de gestión adecuada se decide sobre esa composición concreta, sobre el volumen y sobre las condiciones del punto de vertido disponible.

Las vías de valorización están técnicamente disponibles, pero su viabilidad económica depende de la escala de la instalación y del coste de los reactivos que sustituirían. Es un cálculo que se hace con los datos del proyecto, no en general.

Puede consultar nuestras soluciones de desalación, escribirnos o llamarnos al +34 910 577 254.

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