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Cómo elegir luminarias LED para uso industrial

Grado de protección, resistencia química, calidad de luz y disipación térmica. Los criterios que distinguen una luminaria industrial de una que no durará.
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La sustitución por LED es una de las medidas de eficiencia energética con retorno más rápido. Pero en entorno industrial no basta con comparar potencias: una luminaria mal elegida falla antes de amortizarse, y sustituirla a diez metros de altura cuesta bastante más que el equipo.

Estos son los criterios que importan.

Grado de protección (IP)

El código IP indica la protección de la luminaria frente a la entrada de cuerpos sólidos y de agua. El primer dígito se refiere al polvo, el segundo al agua, y en ambos casos un número mayor significa mayor protección.

En nave industrial es habitual trabajar con IP65 o superior. Los entornos con lavado a presión —industria alimentaria, tratamiento de superficies— exigen grados más altos, del orden de IP66 o IP69K, que soportan chorros de agua a presión y temperatura.

Conviene ajustarlo al entorno real: especificar por encima de lo necesario encarece el equipo sin aportar nada, y por debajo condena la luminaria a fallar por entrada de humedad o polvo.

Resistencia química y ambiental

Es el criterio que más se olvida y el que más averías provoca en determinados sectores.

La presencia de vapores ácidos o alcalinos, amoniaco, disolventes o ambiente salino degrada la carcasa, el difusor y las juntas. El resultado es amarilleamiento del difusor —que reduce el flujo luminoso de forma progresiva—, pérdida de estanqueidad y corrosión de las fijaciones.

En estos entornos hay que verificar la compatibilidad de materiales con las sustancias presentes, no solo el grado IP. Y conviene revisarlo también en instalaciones que no se consideran químicas: una depuradora o una sala de dosificación de reactivos lo son a efectos prácticos.

Calidad de la luz

Dos parámetros condicionan si la instalación resulta adecuada para la tarea:

  • Temperatura de color (CCT). Determina el tono de la luz. En zonas de trabajo industrial se emplean tonos neutros o fríos; en oficinas y zonas de descanso, tonos más cálidos.
  • Índice de reproducción cromática (CRI). Indica la fidelidad con que se perciben los colores. Es determinante donde hay control visual de producto, inspección de acabados o identificación por color de conducciones y cableado.

A eso se añaden el nivel de iluminación exigido para cada tarea, que fija la normativa, y la uniformidad: un nivel medio correcto con zonas muy desiguales resulta incómodo y poco seguro.

Disipación térmica

Es el factor que determina la vida real de la luminaria, y el que más diferencia hay entre equipos de precio similar.

El LED genera calor en la unión del semiconductor, y ese calor tiene que evacuarse. Si no se disipa bien, la temperatura de unión sube, el flujo luminoso cae de forma acelerada y la vida útil se acorta de forma drástica.

Por eso el diseño del disipador y la calidad de los componentes electrónicos pesan más que la potencia nominal. Una luminaria con buena gestión térmica mantiene su flujo durante años; una sin ella pierde luz de forma progresiva mucho antes de fallar del todo.

En naves con temperatura ambiente elevada, conviene verificar que las prestaciones declaradas corresponden a esa temperatura y no a condiciones de laboratorio.

Vida útil declarada

La vida de una luminaria LED no se expresa como «se funde a las X horas», sino como la depreciación del flujo luminoso: cuántas horas mantiene un porcentaje determinado de su flujo inicial.

Ese dato, junto con la garantía del fabricante y la disponibilidad de repuestos, es lo que permite calcular el coste real a lo largo de la vida de la instalación, incluyendo las intervenciones de sustitución.

Capacidad de regulación

Conviene especificar equipos regulables aunque el sistema de control se instale más adelante. Es lo que permite después añadir regulación por aporte de luz natural o detección de presencia, que son las medidas que multiplican el ahorro de la propia sustitución.

Sustituir por equipos no regulables cierra esa puerta durante toda la vida de la instalación.

Antes de comprar

Un inventario de la instalación actual —potencia por zona y horas de funcionamiento— y una medición de niveles indican dónde hay exceso de iluminación, dónde falta y qué zonas justifican la sustitución. Sobre ese dato se dimensiona; sin él, se sustituye equipo por equipo, que casi nunca es lo óptimo.

Puede consultar nuestros servicios de eficiencia energética o escribirnos.

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