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Desalación con energía solar: opciones y condicionantes

Fotovoltaica acoplada a ósmosis inversa, solar térmica en procesos de baja temperatura, y el problema de fondo: una planta prefiere trabajar estable y el sol no lo es.
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Desalación con energía solar: opciones y condicionantes

La coincidencia es evidente: las zonas con escasez de agua y acceso al mar suelen ser también las de mayor radiación solar. Alimentar una desaladora con energía solar resuelve sobre el papel la principal objeción a la desalación, que es su consumo energético.

En la práctica hay que resolver antes un problema que no es de generación, sino de compatibilidad entre dos comportamientos distintos.

Las dos vías

Fotovoltaica acoplada a ósmosis inversa

Es la combinación más extendida y la más directa: la ósmosis inversa consume energía eléctrica, y la fotovoltaica la produce.

Es una tecnología madura por ambos lados, sin desarrollo pendiente. Encaja especialmente bien en instalaciones de capacidad media y en emplazamientos aislados de la red, donde la alternativa es un grupo electrógeno con su logística de combustible.

Solar térmica en procesos de baja temperatura

Los procesos que trabajan con calor a temperatura moderada —destilación por membrana, desalación por adsorción— pueden alimentarse con captadores solares térmicos.

Su interés está en que aprovechan un rango de temperatura que la generación eléctrica no usa. Su limitación es la madurez: son tecnologías de escala piloto y aplicaciones de nicho, no soluciones de catálogo.

El problema de fondo: la variabilidad

Aquí está la dificultad real, y conviene no minimizarla.

Una planta de ósmosis inversa prefiere trabajar en régimen estable. Los arranques y paradas repetidos someten a las membranas a esfuerzos mecánicos, favorecen el ensuciamiento y complican mantener la calidad del agua producida. Y la generación solar es, por definición, variable: cambia a lo largo del día, con las nubes y con la estación.

Hay tres formas de resolverlo, y no son excluyentes:

  • Funcionamiento en horas de sol con almacenamiento de agua. Es la solución más sencilla y la que mejor funciona. La planta produce cuando hay generación y el agua se acumula en depósito para consumirla durante todo el día. Almacenar agua es mucho más barato que almacenar electricidad.
  • Almacenamiento eléctrico. Baterías que permiten operar fuera de las horas de sol. Añade coste y sustituciones, y solo compensa cuando la producción continua es un requisito.
  • Configuración híbrida con red o grupo. La fotovoltaica cubre lo que puede y el resto se completa, manteniendo la planta en régimen estable. Es lo habitual cuando existe conexión disponible.

La primera opción es la que suele dar mejor resultado económico: dimensionar el depósito en lugar de la batería.

Qué determina el dimensionado

  1. El perfil de demanda de agua. Si el consumo es estacional y coincide con la mayor radiación —caso del riego o del turismo—, el ajuste es favorable.
  2. La capacidad de almacenamiento de agua disponible. Es lo que fija cuántas horas puede estar parada la planta sin que el consumidor lo note.
  3. La superficie disponible para los módulos, que en emplazamientos costeros no siempre es abundante.
  4. La salinidad del agua de captación. En agua salobre el consumo específico es muy inferior al de agua de mar, así que una misma instalación fotovoltaica cubre una fracción mucho mayor de la demanda.

Lo que la energía solar no resuelve

Conviene ser claro: alimentar la planta con energía renovable actúa sobre el origen de la energía, no sobre el resto de condicionantes.

La gestión de la salmuera sigue exigiendo un punto de vertido dimensionado y autorizado, con su dilución y su seguimiento ambiental. El pretratamiento sigue siendo lo que determina la vida de las membranas. Y el mantenimiento no cambia.

Presentar una planta solar como «desalación sin impacto» es inexacto. Lo que hace es eliminar el consumo de combustible o de energía de red, que es una parte importante del problema pero no todo.

Dónde encaja mejor

En emplazamientos aislados de la red, donde sustituye a un grupo electrógeno y ahorra además logística de combustible. En instalaciones con demanda estacional que coincide con la radiación. Y en agua salobre, donde el menor consumo específico hace que la fotovoltaica cubra una proporción mucho mayor.

El cálculo se hace sobre la curva de demanda de agua, la radiación del emplazamiento y el análisis del agua de captación.

Puede consultar nuestras soluciones de desalación y nuestras instalaciones fotovoltaicas industriales, o escribirnos.

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