La pregunta habitual antes de instalar paneles solares es cuánto se ahorra. La respuesta depende menos de la potencia instalada de lo que suele suponerse, y bastante más de una variable concreta: qué proporción de la energía producida se consume en el momento en que se genera.
El autoconsumo es lo que decide
La energía que se produce y se consume en la vivienda sustituye directamente a energía que se habría comprado, con su precio completo. La energía que se produce y no se consume se vierte a la red, y se compensa a un valor sensiblemente inferior.
De ahí se deduce lo esencial: dos viviendas con la misma instalación pueden tener periodos de amortización muy distintos si una consume durante el día y la otra solo por la tarde-noche.
Antes de dimensionar, por tanto, conviene mirar la curva de consumo real de la vivienda, que la comercializadora facilita a petición del titular. Muestra el consumo hora a hora y permite ver cuánta de la producción prevista se aprovecharía de forma directa.
Ajustar el consumo a la producción
Es la medida que más mejora la rentabilidad y no cuesta nada: desplazar a las horas centrales del día los consumos que lo permitan —lavadora, lavavajillas, bomba de la piscina, calentamiento de agua, recarga del vehículo eléctrico.
Cuando hay equipos con acumulación —agua caliente sanitaria, aerotermia, climatización con inercia— la posibilidad de desplazamiento es mayor y el aprovechamiento sube de forma apreciable.
Orientación e inclinación
En el hemisferio norte, la orientación que maximiza la producción anual es la sur. Las orientaciones sureste y suroeste producen algo menos, con una diferencia moderada; el este y el oeste, bastante menos.
Ahora bien, la orientación óptima no siempre es la de mayor producción total. Una orientación algo desplazada al oeste desplaza la producción hacia la tarde, y si el consumo de la vivienda se concentra ahí puede aprovecharse mejor aunque se genere menos energía en el conjunto del año.
La inclinación se elige según la latitud y el uso: mayor inclinación favorece la producción de invierno, menor inclinación la de verano.
Las sombras
Es el factor que más penaliza y el que más se subestima. Los módulos de una misma serie están conectados entre sí, de modo que la sombra sobre una parte reduce la producción del conjunto, no solo de la superficie sombreada.
Conviene analizar las sombras a lo largo del año —no solo el día de la visita—, incluidas las de chimeneas, antenas, casetas de ascensor, árboles y edificios próximos. En invierno el sol está más bajo y las sombras son mucho más largas.
Cuando el sombreado parcial es inevitable, los optimizadores de potencia o los microinversores limitan su efecto al módulo afectado.
Dimensionar sin excederse
Ampliar la potencia instalada aumenta la producción, pero si esa producción adicional se vierte a la red en lugar de consumirse, su rentabilidad es mucho menor.
El dimensionado razonable parte del consumo real y de su distribución horaria, no de la superficie de cubierta disponible. Sobredimensionar por tener sitio alarga el periodo de amortización en lugar de acortarlo.
Sobre las baterías
Una batería permite consumir por la noche la energía producida durante el día, y por tanto elevar el aprovechamiento.
Su conveniencia se decide con números: el coste de la batería frente al valor de la energía que permitiría aprovechar de más, teniendo en cuenta su vida útil. En viviendas con consumo diurno alto el margen de mejora es menor, porque ya se está aprovechando la producción de forma directa. Merece la pena hacer ese cálculo con los datos de la vivienda antes de incluirla.
Mantener el rendimiento
Una instalación fotovoltaica requiere poco mantenimiento, pero no ninguno:
- Limpieza de los módulos cuando la suciedad es apreciable. La lluvia hace buena parte del trabajo, salvo en zonas con poca precipitación, mucho polvo o presencia de aves.
- Revisión periódica de conexiones, protecciones y estructura de soporte.
- Seguimiento de la producción mediante la aplicación de monitorización. Es lo que permite detectar que algo ha dejado de funcionar: sin seguimiento, una serie averiada puede pasar meses sin que nadie lo advierta.
Antes de decidir
Los datos que hacen falta para saber si compensa son cuatro: el consumo anual y su distribución horaria, la superficie disponible con su orientación e inclinación, el análisis de sombras, y las ayudas o incentivos vigentes en ese momento y esa comunidad, que conviene verificar porque cambian.
Con eso se calcula la producción estimada, el aprovechamiento previsto y el periodo de retorno, que es la cifra con la que se decide.
Puede consultar nuestras instalaciones fotovoltaicas para particulares o escribirnos con su consumo anual y la ubicación de la vivienda.


