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La factura eléctrica industrial: qué se paga además de la energía

Potencia contratada, excesos, energía reactiva y periodos horarios. Los conceptos de la factura que no dependen de cuánto se consume, sino de cómo se consume.
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La factura eléctrica industrial: qué se paga además de la energía

Cuando una empresa se plantea reducir su gasto eléctrico, lo primero que se mira es el consumo. Es lo lógico, pero deja fuera una parte de la factura que no depende de cuántos kilovatios hora se consumen, sino de cómo y cuándo se consumen, y de cómo está contratado el suministro.

Esa parte suele ser reducible sin cambiar un solo equipo, y es donde conviene empezar porque no requiere inversión.

El término de potencia

Se factura por la potencia contratada, con independencia de que se utilice o no. Es un coste fijo que se paga todos los meses del año.

Dos situaciones habituales, ambas costosas:

Potencia contratada por encima de la necesaria. Ocurre cuando la contratación se hizo en el momento de la instalación y desde entonces se han sustituido equipos por otros más eficientes, se ha modificado el proceso o ha cambiado el régimen de producción. El contrato sigue igual y se paga por una potencia que ya no se utiliza.

Potencia contratada por debajo de la demandada. Genera penalizaciones por exceso, que se facturan sobre la potencia que se ha sobrepasado.

El ajuste correcto no se hace a ojo ni con la media: se hace con el registro de maxímetros de los últimos doce meses, que recoge la potencia máxima demandada en cada periodo. Ese histórico muestra si hay margen para bajar o si conviene subir para evitar penalizaciones recurrentes. Conviene revisar los doce meses completos, porque la punta suele darse en una época concreta del año.

Los periodos horarios

El precio del término de potencia y el de la energía varían según el periodo horario, y la diferencia entre el periodo más caro y el más barato es considerable.

Esto abre dos vías:

Desplazar consumo. No todos los procesos lo permiten, pero algunos sí: producción de frío con acumulación, bombeos a depósito, cargas de baterías, procesos por lotes con margen de programación, recarga de vehículos. Mover esas cargas a periodos de menor coste no reduce el consumo, pero sí la factura.

Evitar coincidencias. Cuando varios equipos de potencia alta arrancan a la vez, la punta de potencia que registran los maxímetros es mucho mayor que la suma de las demandas medias. Escalonar los arranques reduce esa punta y, con ella, la potencia que hay que tener contratada.

La estructura concreta de periodos y su número dependen de la tarifa de acceso aplicable al suministro, que conviene verificar sobre la normativa vigente en cada momento.

La energía reactiva

Es el concepto que más pasa desapercibido y con frecuencia el más fácil de resolver.

Los motores, transformadores y balastos necesitan energía para crear su campo magnético. Esa energía no se transforma en trabajo útil, pero circula por la red y la compañía distribuidora la penaliza cuando supera una determinada proporción respecto a la energía activa consumida.

La solución habitual es una batería de condensadores que compense esa componente. La inversión es moderada y su retorno se calcula directamente con el importe de la penalización que aparece en las facturas.

Conviene comprobar dos cosas cuando ya existe una batería instalada: que está operativa —los condensadores se degradan y las etapas se averían sin que nada lo indique— y que su regulación se corresponde con las cargas actuales de la instalación. Una batería que compensaba bien hace diez años puede estar sobrecompensando hoy, lo que también se penaliza.

En instalaciones con variadores de frecuencia, rectificadores o iluminación electrónica conviene revisar además la distorsión armónica, que puede afectar tanto a la propia batería como al resto de la instalación.

Lo que hace falta para revisarlo

Con tres elementos se puede hacer el análisis completo:

  • Las facturas de los últimos doce meses, desglosadas por conceptos.
  • La curva de carga del suministro, que la comercializadora facilita a petición del titular y que muestra el consumo cuarto-horario a lo largo del año.
  • El inventario de cargas de la instalación con su régimen de funcionamiento.

Con eso se determina la potencia óptima a contratar por periodo, se cuantifica la penalización por reactiva y se identifican las cargas desplazables. Son medidas de aplicación inmediata y efecto continuado.

Después: medir por dentro

El contador de la compañía mide el conjunto de la instalación. Para saber a qué se dedica ese consumo hace falta medida interna: analizadores de red en los cuadros que alimentan cada sistema —proceso, climatización, aire comprimido, bombeo, iluminación.

Esa desagregación es lo que convierte la factura en información útil. Sin ella, las decisiones de inversión se toman sobre estimaciones, y después no hay forma de comprobar si la medida ha dado el resultado esperado.

Puede consultar nuestros servicios de eficiencia energética o escribirnos para revisar sus suministros.

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