Toda depuradora produce dos cosas: agua tratada y fango. El agua es el objetivo; el fango es lo que queda, y su gestión suele representar una parte importante del coste de explotación de la instalación.
De dónde sale
Se distinguen dos tipos según la etapa que los genera:
- Fango primario, procedente de la decantación primaria y de los tratamientos físico-químicos. Contiene los sólidos que sedimentan por gravedad.
- Fango secundario, que es la biomasa excedente del tratamiento biológico. Se purga del reactor para mantener la edad del fango en el valor de diseño.
En la mayoría de instalaciones ambos se mezclan y se tratan conjuntamente en una única línea de fangos.
Los dos objetivos
El tratamiento del fango antes de su destino final persigue dos cosas:
Reducir el volumen. Un fango recién extraído es mayoritariamente agua. Cada punto de sequedad ganado reduce directamente el volumen a transportar y el coste de gestión, que se factura por peso.
Estabilizar la materia orgánica. Un fango estabilizado no genera olores ni sigue fermentando, y puede manipularse sin riesgo sanitario. Un fango sin estabilizar es un problema en cuanto se almacena.
Las cuatro etapas
1. Espesado
Es el primer paso, porque manejar un fango muy diluido es inviable. Se realiza habitualmente en un espesador por gravedad, donde el fango sedimenta y se concentra, reduciendo su volumen de forma sustancial.
La alternativa es el espesado por flotación con aire disuelto, en el que microburbujas arrastran los sólidos hacia la superficie y forman una capa concentrada que se retira por barrido. Es más adecuado para fangos biológicos, que sedimentan mal.
2. Digestión
Es un proceso biológico que descompone la materia orgánica del fango, reduciendo su masa y eliminando buena parte de los patógenos.
La digestión anaerobia se realiza en tanque cerrado y transcurre en dos fases. En la primera, bacterias acidogénicas hidrolizan las moléculas grandes —proteínas y lípidos— y las fermentan en ácidos grasos de cadena corta. En la segunda, bacterias metanogénicas convierten esos ácidos en una mezcla de metano y dióxido de carbono.
Ese biogás es aprovechable: se emplea para calentar el propio digestor y, en instalaciones de tamaño suficiente, para generar electricidad. Es la etapa que convierte una parte del coste en recurso.
3. Deshidratación
Tras la digestión, el fango sigue conteniendo una proporción muy alta de agua pese a su aspecto sólido. La deshidratación es lo que determina el volumen final a gestionar.
Las opciones habituales:
- Centrífuga. Es hoy la más extendida: alcanza sequedades altas en poco espacio y de forma continua.
- Filtro banda. Menor consumo energético que la centrífuga, con sequedad algo inferior.
- Filtro prensa. Alcanza las sequedades más altas, pero trabaja por lotes.
- Eras de secado. La opción más económica y la más lenta: requiere superficie y semanas de proceso, y depende de la meteorología.
En todas ellas, la dosificación de polielectrolito es lo que permite que el fango libere el agua. Una preparación deficiente del reactivo se paga en puntos de sequedad, y esos puntos se pagan en toneladas transportadas.
4. Destino final
- Valorización agrícola. El fango estabilizado aporta materia orgánica y nutrientes al suelo. Su aplicación está sujeta a la normativa correspondiente, con límites de metales pesados y restricciones según el cultivo, y exige caracterización analítica previa. No es una vía disponible para cualquier fango: los procedentes de efluentes industriales con carga de metales quedan excluidos.
- Depósito en vertedero autorizado, condicionado al grado de estabilización y sequedad alcanzados.
- Incineración, cuando no hay destino en terreno disponible. Evapora la humedad y reduce la materia orgánica a cenizas, con una reducción de volumen muy importante. Requiere depuración de gases —lavadores y filtros— porque el control de emisiones es aquí el punto crítico.
Dónde está el margen
El coste de la línea de fangos se concentra en el transporte y la gestión del residuo, y ambos dependen del peso. Por eso las actuaciones con más efecto son las que ganan sequedad: revisar la dosificación y la preparación del polielectrolito, ajustar el equipo de deshidratación a su punto óptimo y verificar que la digestión está funcionando como debe.
Puede consultar nuestras unidades de preparación de polielectrolito o escribirnos para revisar la línea de fangos de su instalación.


